Una hoja llega volando hasta su cara, arrastrada por ese fresco viento de Abril, medio húmedo, medio seco; desolador… Las ramas se agitan, los días se acortan paulatinamente para darle paso a la reina noche y los pasos se le marcan acompasados por el crujir de aquel manto beige… Las calles vacías son ahora de los perros y de algunos seres que por alguna fortuita y extraña razón, prefieren el aire húmedo de una tarde gris a la luz de veinte pulgadas, el sol casero, el calor del hogar de tiro balanceado y el cómodo y aburrido encierro. Su vestido negro le marca las flaquezas y la confunde con el marco de la noche que se avecina. Quizás le sentarían mejor el rojo o el azul o el blanco, pero ella mantiene el luto por algún hombre que nunca tubo y ya ni recuerda y de todas maneras, de nada serviría recordar… Se mueve con delicadeza y cuidado, demostrando su poco interés por el correr de las horas y como denotando su fragilidad y su miedo a la gente; como un pájaro desconfiado de esos que ...
Antologia de cuentos y relatos fantasticos.